En 1858, las apariciones de la Virgen María a Bernadette Soubirous cambiaron para siempre el destino de Lourdes, que se convirtió en uno de los mayores lugares de peregrinación católica del mundo. Hoy en día, creyentes y visitantes de todos los horizontes acuden a la gruta de Massabielle para meditar, beber de la fuente y empaparse de la atmósfera única del santuario.
Durante todo el año, el lugar se llena de vida con procesiones, misas y celebraciones que congregan a multitudes cosmopolitas en un espíritu de convivencia y meditación.
















