Es una aventura única, casi iniciática, que evoca la idea de vivir algo extraordinario, algo que quedará grabado para siempre en la memoria y el corazón de sus hijos. Vincent ha elegido el lugar perfecto: un lago de gran altitud. Junto al fuego, en comunión con la naturaleza, en una mezcla de aprensión y alegría, tensión y calma, te dejas envolver poco a poco por la noche. Y en el ruidoso silencio de un mundo salvaje que despierta, observamos las constelaciones que nos recordarán que estamos conectados a algo mucho más grande que nosotros mismos. Sencillamente maravilloso.