En un rincón secreto, un bonito país de colinas y valles a orillas de los Pirineos, una cúpula rematada por un campanario se alza en la linde de un bosque: señala la discreta presencia de la abadía cisterciense de l’Escaladieu.
Hace cientos de años, los monjes blancos de Borgoña, reivindicando el derecho a vivir bajo el estandarte de la fraternidad, la pobreza y la humildad, se instalaron en la confluencia de los ríos Luz y Arros, bajo la protección del poderoso castillo de Mauvezin y de su soberano el conde de Bigorre, para fundar un monasterio. Le dieron el poético nombre de «la Escalera hacia Dios», l’Escaladieu.
La magia del lugar y la pureza de la arquitectura son una invitación a la serenidad y al viaje. También en el lugar: un espacio multimedia lúdico einteractivo donde descubrir la historia de la abadía, sus leyendas, sus mitos y su entorno, así como eventos culturales durante todo el año.












