Los Altos Pirineos tienen una historia fascinante. En los valles de Aure y Louron, galardonados con el sello Pays d’Art et d’Histoire (País de Arte e Historia), el patrimonio y el saber hacer se cuentan y se viven. Capillas románicas, atalayas y castillos medievales, molinos pintorescos, lavaderos tradicionales y grutas por las que corre el agua. Presas y centrales hidroeléctricas, instaladas desde finales del siglo XIX, se integran en el paisaje con un toque de ingenio humano. Con el tiempo, este patrimonio ha forjado una fuerte identidad.